La idea fundamental, que se trasmitirá a lo largo de todos los talleres, es que los ordenadores, robots o cualquier tipo de automatismo no están hechos y ya está. No tenemos que conformarnos con sus funcionalidades y características sino que son “cajas” que podemos abrir y modificar su comportamiento para adaptarlo a nuestras necesidades o gustos. Gracias a la computación y a la robótica los jóvenes desarrollan creatividad e iniciativa, ya que pasan de ser meros consumidores de la tecnología a ser productores de ella.
La evolución que se muestra a la hora de resolver problemas
y de encontrar posibles alternativas, utilizando estas herramientas, ha sido
objeto de estudio y siempre con resultados muy positivos.
Por otro lado, se quiere utilizar la programación como
medio para fomentar la iniciativa y el autoaprendizaje, ya que se va siendo más
consciente de los procesos que se realizan para adquirir nuevos conocimientos,
y que son diferentes en cada persona. Esto hace que se respeten los ritmos de
aprendizaje de cada individuo.
Por último no debemos olvidar objetivos tan importantes
como: aumentar la motivación por aprender, despertar la curiosidad y obtener satisfacción
en la superación los retos propuestos.
Si se consigue que el aprendizaje esté guiado por una
motivación intrínseca, en vez de extrínseca, será mucho más duradero.

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